Hay cierto miedo por aquí por parte del populacho hacia un gigante de barbas que, según cuenta la leyenda, tiene una gran mano derecha que lo arrasa todo en favor de sus semejantes. Muchos son los siervos (y siervas) que reconocen haber dado su apoyo al actual rey y a su corte (habiendo surgido alternativas que otorgarían más derechos y libertades a los últimos estamentos de la pirámide del vasallaje, incluso con intención de eliminar en parte lo abusivo de la misma) sólo por miedo al gigante. Gigante que, fue acompañado de los favores del mester de clerecía pero que ahora mismo encuentra un poco revuelta la simpatía de dicho arte hacia él. Pero el gran problema es que ahora los señores feudales defienden también algunas formas de actuar que el temible gigante venía predicando. Pretenden, por ejemplo, expulsar de sus dominios a todo el que venga aquí con la única intención de poder comer a cambio de ser explotados y pagar altísimos tributos. Y el gran problema es que como eso mantiene revoloteado al personal, se atreven a abusar del mester de juglaría para difundir mensajes ajenos (y realmente contrarios a los dictámenes del gigante) como propios ya que así mantienen engañado una y otra vez al pobre populacho cansado de tanto trabajar sus tierras y sin ganas de ocuparse en protestas con miedo de que estas terminen en otra terrible especie de Inquisición.
Para conocer más sobre este misterioso viaje, deberá esperar a un próximo artículo aquí mismo.


















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