Doscientos toros fuimos los que "morimos" ayer en la Plaza del Ayuntamiento de Pamplona.
Sobre la organización, motivación y discurrir del evento puede encontrarse información en la prensa de ayer y hoy. Por eso aquí quisiera centrarme en destacar lo más llamativo para mí de la experiencia vivida el pasado fin de semana.
No por esperable me pareció menos espectacular el genial ambiente que vivimos en el camping la noche del sábado durante la cena vegetariana y la presentación del acto. La convivencia con tanto humano sensibilizado con el resto de especies resultó tan gratificante como conmovedora y esperanzadora.
En cuanto al objetivo de mi participación, ponerme en la piel del toro, lo alcancé de pleno.
Más de una hora en el suelo chorreando "sangre" y sin poderme mover ni abrir los ojos mientras escuchaba a las cámaras fotografiar sin parar de uno y otro lado y a los mirones comentando la jugada mientras sentía cómo el Sol iba quemando poco a poco mi piel desnuda fue lo más parecido que he sentido en mi vida a la agonía del los últimos suspiros del toro en la plaza. En un momento así es inevitable reflexionar desde lo más profundo acerca del sentir del pobre animal y, reforzar así las ganas por cambiar algo tan injusto y estremecedor.
Lo más grato, por inesperado quizás, las explicaciones de los padres cuando los niños que pasaban por la plaza les preguntaban: "¿Qué hace esa gente?". Muy lejos de respuestas facilonas como "están locos", daban a sus hijos explicaciones llenas de comprensión hacia nuestra "locura". Ojalá no haga falta que dentro de unos años, esos mismos niños tengan que apuntarse a una protesta como la de ayer. Ojalá el ser humano haya avanzado en la concepción de su "consciencia".
Es una experiencia que recomiendo de todo corazón a todo el mundo (pero sobre todo a los taurinos).
Y el año que viene, ahí estaré otra vez si nada lo impide.

















3 comentarios:
Como diría creo que Evaristo de la polla records: muy punk muy punk...
Si es que no me da tiempo ni a contarlo ni ná, menos mal que estás tú.
Y vamos, que ya lo sabes, pero que me vuelvo a apuntar para la próxima.
Cuento con ello compañero lobo, cuento con ello.
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